Reducir el consumo de bebidas azucaradas: ¿Impuestos o experimentación y ciencias del comportamiento?

El 1 de mayo de 2017 entro en vigor en Cataluña un impuesto sobre las bebidas azucaradas. Su impacto en productos como algunos de los comercializados por Coca-Cola o Pepsico incrementó los precios en un 15% de media. Sin embargo, la efectividad de esta medida no estaba muy clara hasta la publicación de un revelador estudio a inicios de 2021.

En dicho trabajo, se analizaron las compras de casi 900.000 hogares a lo largo y ancho de España entre mayo de 2016 y abril de 2018, justo antes y después de la entrada en vigor del impuesto. Fue un experimento natural perfecto, ya que el impuesto solo se implementó en Cataluña.

¿Los resultados? Una reducción media de un 2,2% en compras de bebidas azucaradas en los hogares catalanes.

“El impuesto redujo un 2,2% de medio la compra de bebidas azucaradas en Cataluña”

El impuesto parece no ser muy efectivo y otra investigación nos sugiere por qué. Parece que el problema no es el impuesto ni sus cifras, sino que existen otras variables que impactan en la compra de una manera más directa, como la localización de la bebida azucarada dentro del punto de venta.

Otros factores que influyen en las ventas

En 2014, un grupo de investigadores estudiaron cómo la localización de los productos influía en la compra de los mismos. Controlando por variables que influyen directamente, como las promociones, estimaron que colocar una bebida azucarada entre los pasillos, como se muestra en la siguiente foto, incrementaba el volumen de ventas un 51,7%.

Prohibir de manera general colocar bebidas azucaradas entre los pasillos no necesariamente reduciría las ventas en un 51,7%. El estudio tiene algunas limitaciones y es posible que el porcentaje sea inferior si se aplica en un país completo. Por suerte, a partir de abril de 2022, tendremos la respuesta exacta ya que Inglaterra acaba de prohibir la venta de productos azucarados en zonas “calientes” de los supermercados, como la que se encuentra entre los pasillos, la entrada o la caja.

“Inglaterra acaba de prohibir la venta de productos azucarados en zonas “calientes” de los supermercados, como los pasillos, la entrada o la caja”

En resumen, si realmente queremos reducir el consumo de bebidas azucaradas, en las políticas públicas del futuro necesitamos:

1) más ideas basadas en investigaciones

2) más experimentos rigurosos y

3) más decisiones basadas en evidencias.

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